Deutsche Bank

La inversión ESG no es una moda, ha llegado para quedarse

  • En el primer trimestre los fondos sostenibles en Europa recaudaron 30.000 millones
  • Europa quiere liderar la carrera por el cambio climático y la sostenibilidad

Invertir bajo criterios sostenibles está cobrando cada vez más importancia. Más allá de la rentabilidad pura y dura, los inversores buscan que sus decisiones tengan a largo plazo un impacto positivo en la sociedad.

Por ello, se empieza a tener muy en cuenta qué huella medioambiental tiene la actividad de las compañías, cómo son las retribuciones de sus consejos de administración, o cuáles son sus compromisos sociales. Es lo que se conoce como criterios ESG (siglas en inglés de factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo).

Como ponen de manifiesto los datos de Morningstar, el universo de los fondos sostenibles europeos recaudó 30.000 millones de euros en el primer trimestre de 2020. Esto se compara con una salida de 148.000 millones de euros para el universo de fondos europeos en su conjunto.

Asimismo, la Climate Bonds Initiative (CBI), institución de referencia en la emisión de bonos verdes, muestra como en lo que llevamos de 2020 se han emitido 125.000 millones de dólares, y esperan que se alcancen los 350.000 millones este ejercicio. Por su parte, desde Bloomberg remarcan como los ETF centrados en temas ambientales, sociales y de gobernanza en Estados Unidos han experimentado ganancias de activos hasta los 41.000 millones de dólares, más del doble que a principios de este año (19.000 millones de dólares).

Desde Deutsche Bank señalan que "el ESG no es una moda, sino un cambio estructural a la hora de invertir, dado que es hacia dónde va a ir en un futuro cercano una parte importante de las inversiones y el flujo de capital. Hay que recordar que Europa se ha perdido la carrera tecnológica, y quiere convertirse en líder en la carrera por el cambio climático y la economía sostenible".

De hecho, organismos como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o el Banco Central Europeo (BCE) han puesto sobre la mesa la relevancia de la sostenibilidad en el mundo empresarial. Mientras que el primero anunció en noviembre de 2019 que no otorgará nueva financiación para proyectos de energía de combustibles fósiles a partir de 2022, el BCE bonificará a las entidades que concedan financiación a operaciones orientadas hacia la transición a una economía menos intensiva en carbono.

El mito de la menor rentabilidad

Uno de los principales estigmas que ha acompañado a la inversión ESG es que ofrece menos retornos que las que no se rigen por estos criterios. Nada más lejos de la realidad. El MSCI World ESG Leaders (que recoge las principales compañías del mundo que invierten bajo criterio ESG) gana en el último año más de un 9%, en línea con lo que se revaloriza el MSCI World en el mismo periodo.

Asimismo, según un estudio de Morningstar que abarca una década (hasta 2019), casi el 60% de los fondos sostenibles en las categorías Global Large-Cap Blend y Growth, Global Emerging Markets, Us Large-Cap Blend, Europe Large-Cap Blend, Eurozone Large-Cap y EUR Corporate Bond, ha superado en rentabilidad a su rival tradicional medio, por lo que "los inversores que siguieron la ruta del ESG han tenido menos probabilidades de perder rentabilidad que si hubieran invertido en fondos tradicionales".

"Invertir en el futuro de todos es rentable. Durante años, el gran obstáculo para la inversión bajo criterios de sostenibilidad han sido las dudas sobre el valor que aporta a las carteras en cuanto a rentabilidad-riesgo. Pero, si hay algo que se ha consolidado durante la crisis del COVID-19, es la rentabilidad y protección que han ofrecido los criterios ESG a los inversores", señalan desde Deutsche Bank.

A este respecto, desde Morningstar explican que la mayor rentabilidad general de los fondos sostenibles durante la caída del mercado en el primer trimestre puede explicarse por una combinación de factores. En primer lugar, el hecho de tener una infraponderación en sectores menos favorables a los factores ESG, como el petróleo y el gas, y una sobreponderación en tecnología y atención sanitaria. Los factores tradicionales, como la calidad y la baja volatilidad, también han desempeñado un papel importante.

Por otro lado, las compañías que obtienen una alta puntuación en materia de ESG tienden a ser empresas bien gestionadas que tratan bien a sus accionistas, abordan sus problemas medioambientales, disfrutan de balances más conservadores y tienen niveles más bajos de controversias. Muchas de esas empresas tienden a ser más resistentes durante las crisis bursátiles, según explican desde Morningstar.

Cómo invertir en ESG

En este contexto, la mejor vía para poder invertir siguiendo criterios ESG, tal y como indican desde Deutsche Bank, son los fondos de inversión. "No obstante, hay que fijarse en las políticas de inversión de estos fondos. De menos riguroso a más hablaríamos de exclusión, incorporación de filtros ESG y que la inversión ESG esté incorporada como criterio en la política de inversión del fondo", señalan desde la entidad.

El primer punto, el de exclusión, solo se centra en excluir a determinadas compañías o sectores industriales que puedan generar controversia como el armamentístico, el de juegos de azar o el tabacalero. Otra opción es aplicar filtros positivos: invertir en sectores o empresas que obtengan un mejor rendimiento ESG en comparación con sus homólogos. Es lo que se denomina best-in-class (el mejor de su clase).

Otro enfoque, hacia el que están derivando la mayoría de las gestoras, es la llamada integración del ESG: la inclusión explícita por parte de los gestores de inversión de los riesgos y oportunidades ESG en el análisis fundamental tradicional. También es posible realizar inversiones de impacto, que tienen un objetivo concreto y se dirigen a resolver problemas sociales o medioambientales; aquí se enmarcarían los bonos verdes.

Con todo, tener en cuenta los criterios ESG a la hora de invertir se ha convertido en una combinación ganadora: se puede obtener una excelente rentabilidad a la vez que se invierte en el futuro de todos.

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