Hablemos de futuro. En colaboración con Santander
Hablemos de Futuro

Alba Buendía, una superheroína que se va de Erasmus

  • La universitaria, con un grado de discapacidad del 88%, lucha por ser la primera española con Atrofia Muscular Espinal que accede a este programa de movilidad
  • A través de una campaña de 'crowdfunding', la estudiante busca cubrir los sobrecostes a los que obliga esta enfermedad, así como visibilizar la problemática
  • De momento, Alba ha recibido la Beca Santander Erasmus, que tiene el objetivo de reconocer la excelencia académica y promover la inclusión social y la igualdad de oportunidades
La estudiante Alba Buend?a junto a su familia
Madrid

La voz de Alba Buendía denota entusiasmo. Y no solo por la energía propia de los 20 años, sino porque la pasión en mayúsculas y el optimismo (haciendo honor quizás a su apellido) inundan sin remilgos todo su discurso. Alba ha empezado a aparecer recientemente en algunos medios de comunicación, tanto locales -de su Tarragona natal-, como autonómicos y nacionales. Y es que ella y su historia podrían ser dignas de protagonizar el mejor cómic, serie o película dedicado a una superheroína. Alba no lleva capa, pero todos los días sale de su pueblo -Els Pallaresos- en su silla de ruedas eléctrica para ir a la Universidad Rovira i Virgili en la ciudad de Tarragona. Cuando empezó su Grado de Inglés (ahora está en el tercer curso) ya tuvo que enfrentarse a los villanos de la inaccesibilidad y logró que, en los horarios en los que ella tiene que ir a clase, los autobuses urbanos (que recorren los ocho kilómetros que separan su pueblo de la facultad) estuviesen adaptados con sus rampas de acceso correspondientes.

Llegaron después las buenas notas y la fuerte estima de profesores y compañeros, aunque como ella misma afirma "aún falta mucho camino por recorrer" para normalizar el trato de la gente con una persona con discapacidad. "Cada vez que conozco a alguien nuevo siempre va con un poco de miedo y no sabe cómo tratarme. A veces me infantilizan un poco al principio, hasta que me conocen y ven que me desarrollo con normalidad con el resto de compañeros y no tengo ningún problema de trato social ni de comunicación", explica.

Ahora, como si de una nueva entrega de este personaje heroico se tratase, Alba quiere sumar una aventura más a su trayectoria. "La propia vida es una aventura", dice ilusionada. Por eso lucha por convertirse en la primera estudiante con Atrofia Muscular Espinal (AME) en España que accede al programa Erasmus+. ¿El objetivo? Continuar sus estudios de Grado en una universidad extranjera. "La primera opción es ir a York, a la Universidad York St John", explica Alba. Y es que dicho centro cuenta con instalaciones adaptadas y un servicio de atención para personas con discapacidad. "Si no, hay otras universidades en Irlanda y en Reino Unido que también pueden ser buenas opciones".

La enfermedad neuromuscular de Alba, que conlleva un grado de discapacidad física de un 88%, impide que el impulso nervioso se pueda transmitir correctamente a los músculos, por lo que éstos se atrofian. La estudiante necesita, por tanto, asistencia las 24 horas del día y supervisión médica continua. Ante esta situación, el gasto económico al que tiene que hacer frente para poder vivir la experiencia Erasmus es de lo más elevado. Cabe destacar, además, que su economía familiar se complicó tras la explosión y el ERE temporal en la central química de Tarragona en la que trabajaba su padre.

Alba ya ha recibido la buena noticia de que Banco Santander le ha concedido 3.200 euros de ayuda a través de su Beca Santander Erasmus, que tiene el objetivo de reconocer la excelencia académica de los estudiantes Erasmus+ y promover la inclusión social y la igualdad de oportunidades, algo que también lleva a cabo la entidad financiera, poniendo el foco en las personas con discapacidad, a través de su Fundación Universia. "Es muy importante que las entidades más visibles en España, en relación a la discapacidad, como pueden ser Banco Santander o la ONCE, lleven adelante este tipo de ayudas", explica Alba.

Además de esta inestimable ayuda, la tarraconense calcula que necesita aproximadamente unos 30.000 euros más que puedan cubrir su asistencia personal permanente y el alojamiento y transporte accesible. Por tanto, para que pueda disfrutar su Erasmus como cualquier otro estudiante, "hay un problema monetario que solventar", cuenta. "Y la mejor manera que se nos ha ocurrido es que todo el mundo intente poner su granito de arena".

Durante su Erasmus, Alba necesitará 30.000 euros para cubrir su asistencia personal permanente y un hogar y transporte accesible

Así, la estudiante, con el apoyo de su familia, compañeros y profesores, ha lanzado una campaña de crowdfunding con el nombre Erasmus sobre ruedas. "La recaudación de fondos es una buena manera de llegar a la sociedad", también para visibilizar que "las personas con discapacidad universitarias que queremos ir de Erasmus tenemos un sobrecoste añadido que los demás estudiantes no tienen". Y no sólo eso, sino que Alba es consciente de que, con esta aventura, puede servir de referente para otras muchas personas que están una situación similar a ella. "Nosotros mismos, en nuestra condición de estudiantes con discapacidad, no nos solemos plantear este tipo de experiencias. Lo vemos como una montaña. Y, efectivamente, lo es. Es una montaña porque requiere de mucho trámite burocrático añadido y muchísimo soporte económico. Por lo tanto, es difícil que se normalice".

De hecho, ella misma reconoce que la primera vez que le plantearon la posibilidad de irse de Erasmus, "me quedé un poco descolocada". Fue hace un año aproximadamente, en su Universidad, donde, tal y como afirma, "hay muy buena voluntad" para que ella pueda desarrollar sus estudios con normalidad. "Un día un profesor me preguntó si me haría ilusión el hecho de vivir esa experiencia. Pensé: ¿Yo? ¿Irme de Erasmus sola? ¿A otro país? Ni se me había pasado por la cabeza..."

"Se está muy bien dentro de lo que conocemos, nuestra zona de confort, pero también hay vida más allá de lo que vemos. Puede ser que nos dé mucho miedo intentar afrontar ese cambio, explorar lo desconocido, pero también puede ser muy positivo porque no sabemos lo que hay detrás, lo que vamos a vivir. Yo no lo sé ahora mismo. No sé qué va a pasar en septiembre: si me voy a ir, si no... Y si me voy, no sé qué va a suceder. Pero, igualmente, a mí me hace ilusión".

Gracias al impulso de este profesor, Alba se ha propuesto, a través de Santander Erasmus, "enfrentarse a una realidad lingüística nueva para poner en práctica lo aprendido durante los años de carrera". También experimentar la "superación personal" y el "crecimiento", pues "sería la primera experiencia que viviría de manera independiente, dentro de las posibilidades que yo tengo", explica. Más adelante seguro que acaba por convertirse, tal y como desea, en traductora o docente e investigadora en la Universidad. Y es que "una persona te puede cambiar la vida", afirma recordando a aquel profesor.

Y una persona puede cambiar el mundo. En ese camino está Alba, que recuerda dolida que más del 60% de las mujeres con discapacidad están desempleadas, tal y como publicó recientemente la Fundanción ONCE, pues soportan doble discriminación, por ser mujeres y por tener una discapacidad. Por eso, la estudiante las anima a que "no nos quedemos en casa y salgamos a formarnos, pues esto nos ayudará a entrar en el mercado laboral y luchar desde dentro para intentar igualar las oportunidades". Ahí está; un nuevo villano al que superar. Alba tiene muy claro que lo va a intentar. Y así, con su espíritu guerrero, seguirá demostrando que las auténticas superheroínas están también fuera de la ficción y, con sus acciones, convierten el "querer" en un enérgico "poder".

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