Euskadi: Motor del progreso

"Debemos alinear la oferta formativa a los retos de futuro de nuestro alumnado y de la sociedad"

  • En energía y agua somos el centro de formación referente en Gipuzkoa.
  • El aprendizaje del alumno tiene que ser activo y abarcar competencias transversales.

Usurbilgo Lanbide Eskola es un Centro Integrado de Formación Profesional creado en 1975, en Usurbil, Guipuzcoa. Un centro público, dependiente de la Vice-consejería de Formación profesional del Gobierno Vasco, que nacía para responder a las necesidades de formación de personal técnico para las empresas de su comarca. Tras más de cuatro décadas de trayectoria, sigue evolucionando para aportar más y mayor valor a sus alumnos/as, en formación inicial, y al tejido empresarial de su región, en formación de técnicos y en innovación aplicada.

Mas del 90% de las empresas de Euskadi son Pymes, ¿trabajan directamente orientados a sus necesidades de empleabilidad?

Sí, con ese objetivo se crearon los centros de Formación Profesional en Euskadi. En nuestro caso como respuesta a un estudio socioeconómico del Ayuntamiento de Usúrbil, que ponía de manifiesto la necesidad de las empresas de contratar a técnicos cualificados.

En los años 80, y gracias a la inversión de la Diputación Foral de Gipuzkoa, pudimos adquirir el equipamiento adecuado para ofrecer una formación profesional técnica de nivel; y a finales de los 90 nos certificamos en ISO 9001, siendo pioneros entre los centros de Formación Profesional de Euskadi en conseguir esa certificación.

¿En qué áreas imparten formación?

En formación reglada, en cinco familias profesionales: electricidad, fabricación mecánica, mantenimiento de instalaciones, administración y finanzas, y energía y agua. En fabricación mecánica, una de nuestras líneas estratégicas es la industria 4.0; y en energía y agua somos el centro de formación referente en Gipuzkoa. Estamos muy centrados en el cambio climático, trabajando en temas de energías renovables, acumulación eléctrica, gestión del agua, y eficiencia energética y economía circular. En formación a técnicos, tanto para empleados en activo como desempleados (unas 4.000 horas de formación a empresas al año); y una línea de innovación aplicada, en la que el profesorado de nuestro centro trabaja en colaboración con empresas para la innovación.

¿Son un aliado para impulsar la innovación en las Pymes de Euskadi?

Eso pretendemos. Tenemos buenos Centros Tecnológicos y universidades que fomentan la innovación, pero en Euskadi las Pymes tenían muchas dificultades para desarrollar la innovación. Nosotros sí trabajamos en colaboración con las Pymes para contribuir a que puedan innovar. Y eso se traduce en un win-win: nosotros ayudamos a las empresas a innovar y, a la vez, recogemos el conocimiento para revertirlo a nuestras aulas.

La formación debe ser algo vivo..

Claro, por eso desde hace tiempo venimos implantando metodologías activas en el aula. El aprendizaje del alumno tiene que ser activo y abarcar competencias transversales. El alumnado debe ser capaz de, además de adquirir conocimientos técnicos, trabajar en equipo, compartir un proyecto, manejarse con las TICs. Debe, en definitiva, prepararse para poder adaptarse a los nuevos puestos de trabajo del futuro.

Entonces, ¿los programas de formación deben seguir evolucionando?

Sí, tenemos que seguir evolucionando para alinear nuestra oferta con los retos de futuro de nuestro alumnado y de la sociedad. Actualmente dirigimos nuestra oferta a alumnos/as que quieran trabajar en empresas, pero debemos ampliarla y adecuarla a cada perfil individual: que cada cual pueda elegir la formación que mejor se adecúe a sus necesidades (para quien tenga intención de hacer una ingeniería o visión de trabajar en compañías internacionales..) Este es nuestro reto a futuro.

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