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Las métricas que debes tener en cuenta en tu negocio

Imagen: Istock

El éxito de un negocio no es una cuestión fortuita, sino que requiere de la implementación de diferentes estrategias que permitan que la empresa sea viable económicamente. Sin embargo, no debemos centrarnos únicamente en las ventas sino en saber por qué, cómo y de qué manera se consiguen. Para ello, es imprescindible conocer el negocio y analizar el comportamiento de los principales ratios financieros para prevenir contratiempos, evitar el fracaso o, sencillamente, reducir al máximo el impacto ante una posible caída.

Según apuntan los especialistas en gestión empresarial, entre los principales indicadores que se deben tener en cuenta para desarrollar un negocio destacan el ratio de liquidez o grado de solvencia, el ratio de endeudamiento y el ratio de rentabilidad, aunque también pueden encontrarse otros como el ratio de apalancamiento financiero o el de autonomía financiera.

1. Ratio de liquidez. Este indicador hace referencia a la capacidad que tiene la compañía para generar activos líquidos con los que hacer frente a los pagos y a las deudas en un momento determinado. Los parámetros que estudian la liquidez pueden agruparse en dos conforme a su análisis en el corto o largo plazo. El primero de ellos se refiere al ciclo de vida de las operaciones de la compañía o, lo que es lo mismo, la materialización en dinero desde que se obtiene la materia prima o producto hasta el cobro de la venta, y se calcula en un periodo inferior a un año. En cambio, en el largo plazo, este indicador se utiliza para conocer si la empresa dispone de activo suficiente para afrontar sus deudas sobre la estructura de financiación de los mismos. El más importante es el denominado ratio de solvencia y nos dará información sobre si la compañía no puede hacer frente a sus deudas y, por tanto, debe declararse en quiebra.

2. Ratio de endeudamiento. Se utiliza principalmente para conocer si la empresa posee suficientes recursos para hacer frente a su deuda.

Una compañía tiene dos opciones para financiarse">opciones para financiarse: O bien a través de recursos propios e inversores o mediante créditos bancarios. En el primer caso, la empresa puede financiarse de manera autónoma. En el segundo, generaría una deuda y, para su correcta gestión, es necesario calcular el ratio de endeudamiento referido para conocer si existe un equilibrio entre el patrimonio que posee la empresa y la deuda que se ha contraído.

3. Ratio de rentabilidad. Todas las empresas deben ser eficaces y dar beneficios, por ello es necesario conocer el índice de rentabilidad de nuestro negocio.

Este conjunto de parámetros financieros y económicos determinan la buena salud de la empresa y ayuda a evaluar la gestión de esta. Dentro de los ratios de rentabilidad los más importantes son:

• El ROI. Return On Investment (Retorno Sobre la Inversión). Determina la eficiencia de la inversión en activos. Dicho de otra forma, nos informa del porcentaje invertido en bienes que se transforma en beneficios. No tiene en consideración las deudas de la empresa.

• El ROE. Return on Equity (Rentabilidad de los accionistas). Tiene en cuenta el patrimonio neto. Es decir, la diferencia entre los activos y las deudas. Se toman en cuenta las deudas de la compañía y suele configurarse como una de las métricas que más interesa a los accionistas de la misma dado que calcula la rentabilidad obtenida como propietarios.

Conocer bien nuestra empresa es imprescindible para analizar su situación económico-financiera, la eficiencia en las operaciones y determinar si creamos, o no, valor en la organización. Para tomar buenas decisiones y evitar un posible fracaso empresarial es necesario estudiar el presente y poder prever el futuro. Además, si disponemos de los datos de dos estados financieros consecutivos, podremos analizar la evolución de unas partidas con respecto a otras y conocer si ha mejorado o empeorado en el tiempo.

En suma, gracias a este análisis se podrá modificar el rumbo de la corporación si los datos no son los esperados y nos aventaja frente a nuestros competidores que dejen al azar el rumbo de su compañía.

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