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Estar donde estés: Ahorro - Junio 2019

Siete claves a tener en cuenta para ahorrar en la declaración de la Renta 2018

Imagen: eE.

Estamos en plena campaña de Renta, es el momento del año en que rendimos cuentas con Hacienda, por tanto, tenemos que estudiar bien todos nuestros números para no abonar más de lo imprescindible. Muchas veces, por desconocimiento o por falta de tiempo, presentamos la declaración sin deducirnos algunos impuestos que pueden dar la vuelta al resultado final.

Uno de los errores más comunes es el de no revisar el borrador, lo aceptamos sin más dando por hecho que está correcto. Sin embargo, hay que saber que el borrador es lo que presentaría Hacienda con los datos que tiene de nosotros, pero pueden estar incompletos o desactualizados. Además, el fisco a veces no aplica todas las deducciones a las que tenemos derecho por ley.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que hay dos tipos de impuestos: los estatales, que son comunes a todos los ciudadanos, y los autonómicos, que varían dependiendo de la comunidad autónoma en la que residamos. La segunda premisa fundamental es saber qué impuestos podemos deducirnos. Cada uno tendrá los suyos dependiendo de sus circunstancias personales, en función de la procedencia, de sus gastos, de si tienen hijos o personas a su cargo, de las inversiones, etc. Estos son algunos consejos para que la declaración de la renta sea más favorable:

1.) Vivienda. A nivel estatal podrás deducirte la compra de tu vivienda si la adquiriste antes de 2013. Concretamente un 15% de las cantidades deducidas hasta 9.000 euros anuales. En cuanto a las comunidades autónomas: Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia y Madrid no permiten deducciones, el resto de las comunidades sí, cada una con sus particularidades. El País Vasco es la comunidad donde el porcentaje de deducción es superior, oscila en el 18%, el resto de regiones tienen deducciones de entre el 2% y el 8%. Si vives de alquiler, o has alquilado una casa, también puedes desgravarte una parte, dependiendo de la zona geográfica donde te encuentres.

2.) Tener hijos. Pagarás menos impuestos por aplicar el mínimo personal y familiar en la renta. Los hijos deben vivir y depender económicamente de los padres. Puedes incluirlo siempre que sean menores de edad, o mayores hasta 25 años, como máximo, si dependen de ti económicamente o si tienen una minusvalía superior al 33%.

3.) Donativos. Donar dinero a la causa que elijas tiene su recompensa en la declaración de la renta. Concretamente tendrás derecho a algunas deducciones en la cuota íntegra en concepto de deducciones por donativos y otras aportaciones. Una parte de este impuesto está cedido a las comunidades autónomas, con un límite máximo del 50%.

4.) Mayores de 65 años. Los jubilados que ingresen menos de 14.000 euros están exentos de IRPF. También podrán disfrutar de ventajas fiscales en la venta de activos, si la venta de una casa o de una inversión determinada se reinvierten en la constitución de una renta vitalicia. Esta renta sí está sujeta a impuestos, aunque con unas deducciones muy altas, hasta los 70 años, cuando solo se pagará por el 8% de la renta percibida.

5.) Planes de pensiones. Si tienes un plan de pensiones podrás desgravarte la aportación que realices durante el año, de tu base imponible del IRPF, hasta 8.000 euros, o el 30% de tus rendimientos netos de trabajo y actividades económicas.

6.) Emprendedores. Hacienda premia a los que invierten en empresas de nueva creación. Podrás desgravar un 20% del total hasta un máximo de 50.000 euros invertidos.

7.) Matrimonio. El primer requisito es estar casado. Para presentar una renta conjunta no vale ser pareja de hecho ni tener hijos en común. Es importante comprobar cómo queda la renta de las dos maneras, ya que no siempre una opción es mejor que la otra. La tributación conjunta supone que las rentas obtenidas por todas las personas físicas integradas en la unidad familiar se gravarán acumuladamente. Ésta puede ser más interesante que la individual en la medida en que contempla reducciones en la base, de 3.400 euros o 2.150 euros, según el tipo de unidad familiar.

No tenemos que hacer la declaración de la Renta como un acto de fe. Debemos repasar punto por punto todos nuestros números para saber si el resultado final es el que más nos conviene, ya que cada año puede cambiar. En la actualidad hay muchas maneras de presentar la declaración: mediante web, aplicación móvil, de manera presencial y por teléfono. Puedes optar por la que te resulte más fácil, eso sí, tienes que revisarla bien y no aceptar directamente el borrador.

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