Endesa

La energía, protagonista del cambio a una sociedad más verde y digital

  • El sector energético tiene un papel clave en la reducción de emisiones
  • Empresas como Endesa prueban que un futuro sostenible está al alcance
Parque eólico Gorona del Viento. Imagen: eE.
Madrid

Hace casi 60 años, el premio nobel de economía Milton Friedman escribió que "existe una y solo una responsabilidad social de las empresas: emplear sus recursos y realizar actividades diseñadas para aumentar sus beneficios, siempre y cuando cumpla las reglas del juego". En otras palabras, Friedman abogaba por que las compañías centraran sus esfuerzos en maximizar el valor para los accionistas, en el entendido de que los buenos resultados reflejarían mejor que ninguna otra magnitud la contribución al bienestar social de cualquier negocio.

Desde aquellas palabras de 1962 han sido muchos los intentos de redefinir el rol del sector privado e incorporar nuevas facetas a la categoría responsabilidad social corporativa. Pero no ha sido sino hasta hace unos pocos años cuando esta idea se ha convertido en el nuevo canon. Figuras tan representativas como la de Larry Fink, el CEO de BlackRock -la mayor gestora de activos del mundo- han espoleado el interés de los inversores por criterios no estrictamente financieros.

En agosto de 2019, este impulso recibió un espaldarazo considerable de la mano de la Business Roundtable, una organización sin ánimo de lucro que reúne a los presidentes de cerca de 200 de las mayores empresas de Estados Unidos. Los líderes de estas compañías divulgaron entonces un comunicado en el que se comprometían a cambiar radicalmente su visión del propósito corporativo, que ahora se ampliaría para favorecer no solo a sus accionistas, sino también a sus empleados, sus clientes y las comunidades en las que operan.

Una de las principales derivadas de este cambio ha sido la incorporación de los criterios ESG a los planes estratégicos de compañías e inversores. Las siglas se refieren, en inglés, a variables ambientales, sociales y de buen gobierno. Según los datos más actuales de la Global Sustainable Investment Alliance, al comienzo de 2018 las inversiones ESG ya representaban 30,7 billones de dólares en los cinco principales mercados del mundo -un 34% más que en 2016-. En España, en 2019 superaban los 207.000 millones de euros -un 9% más que el año anterior-.

"De ser una cosa más accesoria o filantrópica, los temas de sostenibilidad han ido ganando peso, al punto de que de que hoy muchas empresas lo consideran 'parte de su ADN'. Eso, cuando realmente es así, se refleja hoy en que la sostenibilidad está integrada en la planificación estratégica de la empresa", explica Ángel Fraile, director de Planificación de Sostenibilidad y Gestión de grupos de interés de Endesa. "Eso implica identificar los grandes retos sociales, ambientales y éticos y que orientes tu negocio a dar respuesta a esos grandes retos".

Entre estos desafíos, el cambio climático es, sin duda, uno de los principales también por su escala global. Así, en diciembre de 2016, se produjo un consenso histórico cuando más de 190 países llegaron al Acuerdo de París, un tratado internacional de obligado cumplimiento que persigue limitar el calentamiento global durante el siglo XXI a bastante menos de 2 ºC respecto a la época preindustrial, e idealmente por debajo de 1,5 ºC.

Varios datos dan idea de la magnitud del reto: si nada cambiara, el aumento de 1,5 ºC se produciría en algún momento entre 2030 y 2052, según las previsiones del IPCC, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. A pesar de la leve caída de las emisiones de dióxido de carbono en 2020 -condicionado por la pandemia-, hoy sabemos que "el mundo todavía todavía se dirige a un aumento de temperatura de más de 3 ºC este siglo", según Naciones Unidas.

Así pues, cumplir con los objetivos de París exige acelerar la transición hacia una economía baja en carbono y, en particular, lograr la neutralidad climática de aquí a 2050. Como explicaba el secretario general de la ONU, António Guterres, en una reunión ministerial de alto nivel relacionada con el clima celebrada en mayo, "la conclusión es que, para 2030, debemos reducir las emisiones mundiales en un 45% respecto a los niveles de 2010 para llegar a las emisiones netas cero en 2050. Así mantendremos viva la esperanza de los 1,5 grados".

El objetivo de cero emisiones netas es, de hecho, una de las claves del Pacto Verde Europeo, a su vez pieza fundamental de los fondos movilizados en respuesta a la pandemia de Covid-19: un tercio de los 1,8 billones de euros de inversiones del plan de recuperación NextGenerationEU y el presupuesto de siete años de la UE financiarán el Green Deal de la Unión.

En la transición hacia una economía descarbonizada, el sector energético está llamado a ejercer un papel determinante, puesto que las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la energía representan dos tercios del total.

Impulso a la descarbonización

"En nuestro caso, más allá de tener un plan de sostenibilidad con más de 100 objetivos, nuestro plan industrial identifica el cambio climático como uno de los principales retos que tiene la sociedad, y nosotros desde nuestro sector podemos apostar de una forma muy relevante por una doble vía: descarbonizando nuestro propio mix y ayudando a descarbonizar otros sectores", señala Fraile.

Para Endesa, este compromiso se traduce en un ambicioso plan industrial para el periodo 2021-2023, que aumenta un 25% las inversiones previstas en el anterior, hasta los 7.900 millones. 3.300 millones irán destinados al desarrollo de la generación renovable, con el objetivo de que para 2023 el 89% de la producción peninsular esté libre de emisiones. De hecho, la compañía ya superó este hito en el primer trimestre de 2021, cuando la mayor producción de fuentes como la eólica elevó el porcentaje al 91% -comparado con el 79% del mismo trimestre de 2020-.

La aceleración de la inversión en renovables permitirá conectar 3.900 megavatios (MW) adicionales de potencia, de los que 3.000 MW serán solares fotovoltaicos y el resto, eólicos. Esta nueva potencia superará ampliamente la reducción de 2.500 MW en el mix de generación de Endesa derivada del cierre de centrales de carbón en la península ibérica durante 2021. Con todo ello, el 62% del parque generador de la compañía en la península será de origen renovable a final de 2023, desde el 45% actual.

La mejora de la red es el segundo gran capítulo de inversiones del nuevo plan. Endesa destinará 2.600 millones -un 30% más que en el plan anterior- a reducir tanto el número de interrupciones como su duración. La digitalización también apoyará la disminución de las pérdidas de la red, estimada en una mejora del 3%.

Sobre esta base, Endesa proyecta acrecentar el esfuerzo en electrificación de la demanda que viene realizando desde hace años. Aquí tiene un papel clave Endesa X, la filial destinada a descarbonizar los usos de la energía en hogares, empresas, industrias y Administraciones públicas. Endesa X, que hoy es líder en la red de puntos de recarga para vehículos eléctricos en España, prevé tener instalados 56.000 sumando los de carácter público y privado a cierre de 2023 -desde los 8.000 a final de 2020-.

Parking de vehículos eléctricos en la sede de Endesa. Imagen: eE.

Las cifras están en consonancia con las demandas del sector automotor. La patronal de fabricantes de vehículos Anfac considera estratégico alcanzar 48.000 puntos de recarga en 2022, 120.000 puntos de recarga en 2025 y llegar al objetivo de 360.000 puntos de recarga en 2030 y así cubrir las necesidades del parque de 5 millones de vehículos electrificados planteado por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Gobierno.

Además, para clientes industriales y domésticos, Endesa X prevé poner en operación instalaciones de producción (modelo autoconsumo) con una potencia gestionada de 161 MW a cierre de 2023).

25.000 millones de inversión hasta 2030

Mirando a 2030 y para aprovechar las oportunidades tanto del PNIEC como de los fondos para la recuperación pos-Covid que llegarán de la Unión Europea, Endesa anunció al mercado el año pasado además unas estimaciones de inversión de 25.000 millones entre 2021 y 2030. De ellos, el 40% irá a aumentar el parque generador renovable hasta alcanzar más de 18.000 MW, es decir, más de 10.000 MW adicionales a los operativos a cierre de 2020.

Otro 40% irá destinado a la red de distribución, lo que elevará la base de activos regulados de redes desde los 11.600 millones a los 13.000 millones a final de 2030. Con ello se pretende profundizar en la mejora de la seguridad y calidad del suministro, así como hacer la red más eficiente y flexible para encarar las nuevas necesidades de la nueva generación renovable prevista. Y, también, las nuevas necesidades de los clientes. En este sentido, el tiepi (que mide el tiempo medio de interrupción del suministro) está previsto que se reduzca un 29%, hasta 44 minutos al año en promedio.

Este ambicioso plan de inversión facilitará que el porcentaje de toda la producción de Endesa libre de emisiones de CO2 alcance el 80% a final de la década. La senda de descarbonización se acelerará respecto al plan anterior, que preveía que en 2030 se emitieran 140 gramos de dióxido de carbono por kilovatio/hora de electricidad producida. Un umbral que ahora se reduce a 95 gramos -un 80% menos respecto a 2017-. Endesa prevé igualmente haber cesado completamente todas sus operaciones de generación con carbón en 2027, a través de un proceso de transición justa con la implicación de todos los grupos de interés.

A este enfoque diferencial Endesa ha comprometido una inversión de 6.250 millones, que prevé el cierre de las centrales de carbón y su transformación en instalaciones renovables, proyectos de generación de hidrógeno verde, baterías y líneas de conexión. Además de su contribución a la sostenibilidad del mix, se prevé que la construcción y el posterior mantenimiento de estas nuevas instalaciones generen un total de 9.400 empleos directos.

Endesa ya ha recorrido la mitad del camino

El Acuerdo de París supuso para Endesa un reto en materia de cambio climático sin precedentes, con el establecimiento de objetivos ambiciosos en materia de cambio climático (Plan Estratégico 2017-2019) y el compromiso de disponer de una generación eléctrica cero emisiones de CO2 en 2050. Para ello, la compañía trazó una senda con objetivos intermedios de reducción de las emisiones absolutas tomando como año de referencia 2005.

Gracias al esfuerzo realizado, en 2020 -apenas cuatro años desde la entrada en vigor del Acuerdo de París-, Endesa casi ha recorrido la mitad del camino hacia el objetivo fijado en 2050: la energética ha reducido sus emisiones un 48% desde 2015 (casi un 70% desde 2005, cuando entra en vigor Protocolo de Kioto). Endesa ha ido, además, aumentando su ambición y recortando sus plazos:así, la actualización del plan estratégico 2021-23 reduce de menos de 140 a menos de 95 gramos de CO2 equivalente por kilovatio hora (gCO2 eq/kWh) el objetivo de reducción de emisiones de alcance 1 para el año 2030.

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